lunes, 6 de diciembre de 2010

(lo que dicen) El Lugar o Museo de la Memoria en Perú es una estafa histórica


El Lugar o Museo de la Memoria en Perú es una estafa histórica: entrevista con Ricardo Alvarado a 30 años del inicio de guerra peruana [VIDEO]


Hace tres décadas comenzó la peor guerra que Perú haya enfrentado, la más sanguinaria y la que más ha influenciado la realidad nacional.

Putis, Ayacucho, masacre cometida por militares peruanos en 1984, funeral simbólico realizado en 2009.
Foto Enrique Castro-Mendivil / Reuters via Globe & Mail
Este conflicto armado cambió el país -fue mas letal y violento que la guerra con Chile- para siempre y que ha influenciado la forma como vemos hoy los peruanos a nuestro país, para bien y mal. Sin embargo, la historia de esa guerra no se ha escrito completamente.

Todavía se nos miente acerca de lo que realimente ocurrió durante esos años de brutal violencia, de racismo, impunidad. No sabemos bien quiénes pelearon y quiénes se beneficiaron con ese conflicto. Sabemos que la mayoria de víctimas fueron indígenas y que los victoriosos oligarcas nos siguen gobernando hoy, a pesar de sus crímenes.

La gran estafa de la memoria

En esta entrevista con el historiador peruano Ricardo Alvarado, conversamos sobre detalles y vacíos dentro de la historia peruana reciente, sobre la otra versión que no se discute abiertamente en los medios y universidades peruanas.

El gobierno de Perú está construyendo un Museo o Lugar de la Memoria en la ciudad de Lima, con la dirección del escritor derechista peruano-hispano Mario Vargas Llosa. Se trata de recordar una versión de lo que ocurrió en la guerra interna que comenzó hace 30 años, en mayo de 1980.

Este memorial se construye bajo la dirección de la comisión del Lugar de la Memoria, académicos, políticos y oligarcas de Lima, peruanos de origen europeo y con el financiamiento del gobierno de Alemania.

A pesar que la mayoría de víctimas de esa guerra fueron los pueblos indígenas, no se ha incluído la voz de nuestros pueblos. La mayoría de los miembros de esta comisión son derechistas, centristas, pseudo izquierdistas, representando un sector de los varios que fueron afectados por este conflicto.

Ricardo Alvarado es un historiador y activista de derechos humanos en Perú, con estudios en las universidades Nacional Mayor de San Marcos y Católica de Perú, en la ciudad de Lima.
En el conflicto armado de Perú se enfrentaron no solamente los grupos guerrilleros maoístas y comunistas Sendero Luminoso, MRTA contra las fuerzas militares y policiales del Estado peruano, sino también contra los paramilitares derechistas, y las rondas campesinas indígenas.

El conflicto causó más de 70,000 muertos y una cifra desconocida de desaparecidos, de acuerdo a la comisión de la Verdad y Reconciliación de Perú. Sin embargo, el número exacto de muertos nunca podrá conocerse debido a la manipulación de nuestra historia por grupos elitistas y de instituciones el Estado peruano.

El Lugar [Museo] de la Memoria de Perú continuará la "estafa histórica" de la historia peruana, sera la versión oficial de lo que ocurrió a fines del siglo pasado en nuestro país. Es acaso una maniobra oficialista de librar de culpa a los asesinos.

Fotografía por Vilma Rodríguez Chihuán - gráfico por Peruanista

Entrevista de Carlos A. Quiroz para el blog Peruanista, realizada en abril de 2010. Gracias a Ricardo Alvarado [Ave Crítica] por su valiosa participación.

"La memoria es un espacio de sanación" por Pedro Escribano

"La memoria es un espacio de sanación"
Miguel Rubio y Yuyachkani estrenan esta noche Con-cierto olvido. Obra recoge poemas, canciones, música, y reflexiona sobre temas como el amor, la violencia, la identidad. Ver galería.
Pedro Escribano

El grupo Yuyachkani está de regreso, y con un estreno. Después de una exitosa gira por Sao Paulo, Bogotá, Quito, San José de Costa Rica y La Habana, esta noche pone en las tablas Con-cierto olvido, una “acción escénica”, dice su director Miguel Rubio,que incluye poemas, canciones y piezas musicales. También textos de autores como Edward Gordon Graig, Bertolt Brecht, Jorge Manrique, entre otros, con los que se refelexiona sobre temas como el amor, la libertad, la identidad nacional, la pérdida y la reconciliación. Y claro, asegura Miguel Rubio, se abordan también los años de violencia vividos por el Perú.

–¿El título Con–cierto olvido entraña esa desmemoria por la cual los peruanos volvemos a repetir los mismos errores?
–Yo creo que de alguna manera es cierto lo que tú dices. Yuyachkani es una palabra quechua que quiere decir “estoy recordando” y dentro de poco vamos a cumplir 40 años. Nunca imaginé que con el tiempo iba a tener tanto sentido esa idea de la memoria para nosotros. Cuán pertinente iba a ser tener un teatro cuyo tema sea la memoria en un país justamente que a veces parece que estuviéramos condenados a olvidar. Este es un proyecto artístico que intenta recuperar ese lado, que es importante en la formación nuestra, que es el lado musical, el incorporar la música al teatro como un código dramático, que no fue un invento nuestro o una idea de originalidad sino fue el contacto con la realidad misma, cuando empezamos a conocer el Perú.Este proyecto intenta recuperar un poco lo que hemos perdido. Es como aplicar la idea de memoria con nosotros mismos, a ser nosotros mismos.

–¿Cómo se estructura?
–La propuesta tiene tres partes: la primera habla del oficio del actor, la segunda habla de cómo este oficio comenzó a testimoniar un tiempo de violencia que se instaló entre nosotros, y la tercera parte es en la que nosotros hablamos de una aspiración, que no la adelanto para que el público venga a ver la obra. Tiene esa progresión, la de cómo el artista de pronto se ve interpelado por su tiempo.
–Si bien hay una presencia musical, la obra tiene tensión dramática por la violencia
–Tiene matices. Recoge los sonidos del Perú, porque también hay una memoria sonora. Sabemos de este tiempo no solo lo que se dice sino también que ha habido melodías, sonidos, composiciones que han registrado desde el campo musical este momento.

–Se va a edificar el Lugar de la memoria, ¿Con–cierto olvido es acaso otro lugar de memoria?

–Sí, por cierto que sí. Nosotros hace un tiempo hicimos una propuesta que se llamaba Vitrinas para un museo de la memoria. Era como una exhibición humana de actores que estaban recordando a través de imágenes. Eso fue hace 10 años. Sí, la intención también es ver desde el lado de nuestra experiencia, qué es lo que tenemos que decir de ese recuerdo para edificar el futuro, sobre todo en un país donde la clase política se ha negado al perdón y al reconocimiento, y sin perdón ni reconocimiento no es posible pasar a la reconciliación, que es el paso siguiente que aspiramos todos los peruanos. Pero ocultando la historia, apelando al olvido, a la desmemoria, no podemos sanar. Yo creo que un lugar de la memoria tiene que ser un espacio de sanación.

–¿Cómo han mantenido lo político en su teatro?
–Yo creo que tiene que ver con la importancia que ha tenido para nosotros recorrer el país y tener un público que no solamente es un público que viene a la sala, aunque a nuestra sala viene un público muy diverso. Para nosotros ha sido clave no perder el contacto con la matriz. Yuyachkani surgió como grupo testimoniando la huelga minera de Cobriza. Eso casi 40 años, y cómo con el tiempo no hemos dejado esa idea de hacer un teatro inmediato, un teatro para el presente.

–¿Teatro de casa adentro?
–Nosotros estamos claros que el teatro mientras más local es más universal, y quizás por eso hace que fuera del país nuestro trabajo despierte un interés, porque está hablando la aldea. Hacemos un teatro desde nosotros mismos O sea, no buscamos un texto que se adecúe a nosotros, sino construimos el texto para aquello que necesitamos decir.

Poner en valor una sensibilidad
–¿Que temes que les pueda pasar a los Yuyas después de 40 años?
–Más que temer nosotros estamos orientando nuestra propuesta hacia el ámbito pedagógico. Lo que nos interesa es, como dice el poeta, confesar que hemos vivido.

–Entregar las herramientas de creación...
–Nosotros somos integrantes de lo que se va a llamar una moderna tradición del teatro latinoamericano que surge a mediados del siglo pasado, que dice como dijeron nuestros viejos maestros “el teatro es una construcción”. El teatro no es un canon universal, la cultura se construye cada día. De eso se trata. Hemos aprendido de lo que sucede en la esquina, en la comunidad, en el viaje, y cómo desde esas zonas poner en valor una sensibilidad para mirar el país. Eso ha sido fundamental. Tras el telón está el pueblo, siempre.

Victor Vich...

De hecho, nos encontramos ante un dilema difícil de resolver: ¿Cómo utilizar nuestra historia para "atraer" recursos sin caer en una falsificación de nosotros mismos? Es decir, ¿cómo utilizar la potencialidad intercultural de las diversas identidades peruanas sin caer en una exotización destinada solo a satisfacer el deseo de los más poderosos? ¿Es posible que el turismo pueda articular una narrativa más interesante sobre la realidad del país? ¿Es imaginable que el turismo se convierta, además, en un espacio de reflexión destinado a interpelar a los visitantes haciéndolos más conscientes de los antagonismos y de las posibilidades del presente?

Debate público

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EL MUSEO DE LA MEMORIA BAJO ANÁLISIS
El debate público surgido en torno a la construcción de un museo de la memoria en el país y la sentencia dictada al ex presidente Alberto Fujimori, son algunos de los temas que motivan diversas reflexiones en la quinta edición de Memoria, revista sobre cultura, democracia y derechos humanos que publica el Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú - Idehpucp.

La revista del Idehpucp, bajo la edición de la comunicadora y politóloga Iris Jave, ofrece un ensayo del reconocido arquitecto argentino Julián Bonder, quien ha intervenido en el debate y la construcción de memoriales en Argentina, Alemania y Estados Unidos y Francia, desde un análisis del espacio público como lugar para la memoria, para la historia y para la construcción del futuro de una sociedad. Bonder se ocupa del sentido de los memoriales, en tanto espacio público, como un proceso de construcción social y ético que proviene de la ciudadanía y confluye en un escenario de encuentro, intercambio y reflexión.

En la misma perspectiva, la antropóloga Gisela Cánepa, sostiene que el museo de la memoria ya empezó a construirse desde que se inició el debate en torno a su gestación. En su artículo «Esfera pública y derechos culturales: la cultura como acción», la autora entrega algunas reflexiones para entender la esfera pública y la cultura, desde el ejercicio de los derechos y la ciudadanía.

Con otro enfoque sobre el mismo tema y buscando enriquecer –o complejizar– los caminos por donde debe discurrir la memoria, en la sección «Reportaje en profundidad», Jacqueline Fowks, periodista y profesora, recoge testimonios de diversos actores, entre ellos: Alicia Retto, hija de Willy Retto, fotógrafo asesinado en Uchuraccay; Otto Guibovich, comandante general del Ejército peruano; Ricardo Wiesse, artista plástico; Rosa Villarán, coordinadora del movimiento Para que no se Repita; los sociólogos Ricardo Caro y Daniel Ramírez Corzo; y Víctor Vich, estudioso de la vinculación arte y memoria. ¿Son los memoriales fruto del consenso o de la coyuntura del momento?, se plantea como interrogante la autora.

En la sección «Justicia y sociedad», la politóloga norteamericana Jo Marie Burt analiza la sentencia al ex presidente Fujimori. Burt, quien ha asistido al juicio del ex mandatario en calidad de observadora internacional, plasma sus impresiones, aún frescas, sobre el proceso y la trascendencia del fallo histórico, además de proporcionar algunas claves para entenderlo en su real dimensión.

Dentro del «Observatorio internacional», la revista presenta un artículo de Hernando Llano, abogado y politólogo colombiano de la Universidad Javeriana, quien ofrece un conjunto de reflexiones sobre el complejo proceso de paz en Colombia; la dificultad del diálogo entre los actores involucrados y la institucionalidad que se va abriendo paso en medio de la violencia y el conflicto.

En el «Portafolio gráfico», el fotógrafo Domingo Giribaldi exhibe una selección –con algunas fotos inéditas– del proceso de exhumación en Putis (Ayacucho), el contexto histórico y el impacto en la vida de los pobladores; el rol del equipo de antropólogos forenses y la necesidad de entender por qué la justicia está estrechamente vinculada a la memoria.

David Ingram, reconocido filósofo y profesor la Universidad Loyola de Chicago (Estados Unidos), escribe para la sección «Intersecciones». En ella, examina la teoría de los derechos humanos, a partir del enfoque de Jürgen Habermas. Una interesante entrada para comprender la interconexión y la institucionalidad de los derechos humanos en el contexto actual.

Fruto de una lectura crítica del libro “El soñado bien, el mal presente: rumores de la ética” publicado por el filósofo Miguel Giusti a fines del año pasado, Fidel Tubino dialoga con los argumentos planteados por el autor y recoge la construcción de una cultura del reconocimiento como “base de una ética de la solidaridad” y de la participación ciudadana.

Finalmente, la acostumbrada sección «Memoria CVR», incluye un recuento de los avances en las recomendaciones dejadas por la CVR en el período agosto de 2008 a marzo de 2009. Además de destacar la pulcritud del proceso judicial al ex presidente Fujimori y la integralidad del conjunto de pruebas presentadas, se destaca el reconocimiento al Informe Final de la CVR y la inocencia de las víctimas de Barrios Altos y La Cantuta, realizados por la Sala Penal Especial. También se analiza las distintas visiones y sensibilidades registradas en el mundo del arte y la cultura acerca del impacto que la violencia ha dejado en la sociedad peruana.

Memoria, revista sobre cultura, democracia y derechos humanos busca aportar reflexiones al debate público, necesario y urgente, en un país marcado por dos realidades aparentemente contradictorias: una situación de emergente desarrollo económico y financiero; y otra, una sociedad post conflicto caracterizada por instituciones frágiles y excluyentes, ambas con implicancias en la vida social, cultural y política de la nación.

La publicación ya se encuentra a la venta en las principales librerías de Lima y provincias.

Victor Vich

Un nuevo atentado de Manuel Masías (envío de Victor Vich)

Victor Vich  envía una carta abierta, sobre el último atentado de Manuel Masías, esta vez sobre el monumento a las víctimas de la calle Tarata. Como se recordará, Masías, siempre de manera oportunista, se ha querido montar sobre el dolor de las personas frente al terrorismo.
¿Qué tienen estos alcaldes que se les da por clavar su nombre en cuanta obra realizan y en cuanto lugar restauran? ¿Son ellos quienes verdaderamente “realizan” esas obras o más bien deberíamos entender que todo lo que ejecutan lo hacen por encargo de sus votantes y entonces deberían concebirse a sí mismos no como protagonistas de los hechos sino como simples servidores de la población que los eligió? Pero, claro, eso es pedir “peras al olmo” pues ya sabemos que la política en el Perú se encuentra totalmente inmersa en la “sociedad del espectáculo” y que el poder y el ansia de figuración es lo único a lo que aspiran nuestros políticos criollos. Uno de ellos es el actual alcalde de Miraflores.
Aunque ya estamos acostumbrados (y hasta deprimidos) a que sigan sin aparecer líderes con nuevas formas de hacer política, llega un momento en que hay cosas que no pueden aceptarse desde ninguna posición política. Me refiero, en este caso, a la utilización de las muertes producidas por un atentando terrorista para sacar réditos políticos. De manera absolutamente obscena (no se qué otra palabra puede utilizarse), el alcalde Manuel Masías ha impreso su nombre en el monumento recordatorio al atentado de la calle Tarata. Se trata de una falta de respeto a las víctimas, de un narcisismo demencial y de un mal uso de nuestros recursos públicos.
Recordemos: luego del bombazo, la calle se volvió peatonal y ahí se erigió un monumento que destacaba por su sobriedad y elegancia; un lugar de memoria para nunca olvidar lo sucedido. Pero sucede que, de buenas a primeras, el alcalde Masías no solo ha tenido el mal gusto de “reinagurar” el monumento convirtiéndolo en una burda pileta turística (hoy los alcaldes optan por lo más fácil que es construir piletas por todos lados y son incapaces de convocar a concursos de escultura o de articularse con los artistas de sus distritos) sino que Masías ha colocado su nombre, en el centro mismo del monumento, a fin de asumir todo el protagonismo posible.

Antes
Monumento Tarata 2010
Hoy
Monumento Tarata 2010

Hoy parece increíble pero es cierto: ahí no figuran los nombres de las víctimas, ni la del escultor que realizó la obra, sino que solo observamos el gran nombre de Masías. Increíble pero cierto. ¿Por qué el alcalde decidió restaurar ese monumento y no otros del distrito que sí están en muy mal estado como el mural de Ricardo Wiesse o a la magnífica escultura de Sonia Prager que continúa hongueándose en el malecón? ¿Cuál fue su interés? ¿Por qué en el coliseo del Voley de Miraflores aparece su nombre por todos lados? ¿No está eso prohibido?
Esta ansiedad que Masías tiene por imponer su nombre es múltiple. Meses atrás no era raro descubrir viejas quintas miraflorinas que exhibían curiosos letreritos con la frase “Gracias Dr. Masías” casi en el estilo de la vieja cultura de las haciendas y de los peones frente a sus gamonales. De hecho, la religión católica nos ha enseñado que lo que uno hace con la mano derecha no debe saberlo la izquierda (Mt 6, 3), pero ya sabemos que las clases altas en el Perú han convertido el cristianismo no en un reto ético sino en la pura defensa de sus privilegios e intereses.
No es posible que el nombre de Masías continúe inscrito en ese monumento que recuerda un hecho dramático que nos involucra a todos y donde no cabe ningún protagonismo. Debemos protestar colectivamente. Debemos censurar esa obscenidad.
Víctor Vich– DNI 09389668

Así, como Masías, es bien bonito jugar con la memoria de los demás.

VICTOR VICH


LA LITERATURA, LA COMISIÓN DE LA VERDAD Y EL MUSEO DE LA MEMORIA


Victor Vich



Hace algunos años en la facultad de literatura algunos de nosotros comenzábamos a preguntarnos por qué en Pedro Páramo los muertos no estaban muertos y por qué regresaban a Comala para apropiarse de sus calles y de su memoria. Unos y otros ensayábamos un conjunto de respuestas a las que sin duda todavía les faltaba una mayor reflexión. Decíamos entre todos algo tímidamente: «el problema es la nación: la falsa promesa de una colectividad integrada.» «Lo que el Estado ha reprimido -las identidades subalternas- tiene luego que surgir con una fuerza arrolladora.» «Exacto: en esa novela los muertos regresan porque nunca estuvieron totalmente enterrados.» Fue John Kraniauskas, ahora profesor en la universidad de Londres, quien mejor sistematizó el problema a partir de una muy conocida idea de Benedict Anderson. Recuerdo así la construcción de su argumento: si el proyecto nacional del siglo XIX consistía en establecer un pacto entre el Estado y el pueblo por el cual el pueblo daría la vida a cambio de recibir un «significado trascendental» que lo representara dentro de la nación, en Pedro Páramo los muertos regresan porque el Estado nunca cumplió esa promesa, vale decir porque fue incapaz de construir una especie de «representatividad total» donde las distancias entre el Estado y el pueblo hubieran sido mínimas. A mi modo de ver, esta idea es exacta y precisa: en Comala, en el Perú y en el mundo entero, los muertos «regresan» porque los han engañado una vez más; porque como sujetos nacionales siguen siendo anónimos incluso en la muerte; porque el proyecto nacional los ha enterrado muy mal y así se están convirtiendo en el síntoma de algo, igual de terrible, que no se encuentra bien simbolizado. En conclusión: los muertos del mundo regresan a sus pueblos porque ellos sí recuerdan y porque, de esa manera, quieren obligarnos a que nosotros también recordemos. Y el recuerdo es ciertamente un acto de memoria pero la memoria-como bien ha señalado Elizabeth Jelin- no es nunca una cuestión del pasado. La memoria es un durísimo problema del presente, es decir, del sentido y del significado que hoy -sí, hoy- queremos construir sobre nuestra historia. En un país heterogéneo, jerarquizado y fuertemente excluyente como el Perú, estas imágenes se me vinieron a la cabeza hace unos pocos meses en la Universidad Católica cuando la Comisión de la verdad recibió a los campesinos sobrevivientes de Cayara: aquella comunidad brutalmente asesinada durante la guerra sucia en el Perú. Era una típica mañana de invierno y, frente a frente, campesinos y Comisión, se miraban unos a otros y reconocían entre ellos sus distancias y su «otredad». Al parecer, una diferencia, una «imposibilidad de decir nosotros», se hacía muy presente ese día. Los campesinos miraban ansiosamente a la Comisión y de pronto me pareció que los papeles podían invertirse al más puro estilo del carnaval bajtiniano.

Por un momento estuve imaginando que la Comisión de la verdad se volvería el «objeto investigado» y que sólo era cuestión de que pasara algo más de tiempo. En todo caso, lo cierto es que ese día, para los campesinos de Cayara, la Comisión de la verdad fue un signo de poder a quien ellos también podían interpelar. Por ello, sus miradas eran muy exigentes, y la música y los bailes con los que se inició la reunión nos desafiaban a todos porque fusionaban, de manera radical, su identidad como cultura y su crítica al Estado. «Hemos cantado y bailado así -dijo uno de ellos- porque ésta es nuestra forma de comenzar a dialogar.» En el Perú ha existido siempre una lucha por quién asume el control sobre la interpretación del país, y sabemos bien que hemos sido los «letrados» quienes por lo general nos hemos situado en el centro del poder, y por lo tanto en el corazón mismo de la voluntad de representar a los «otros». Históricamente el grupo letrado se ha autoasignado la responsabilidad de «hablar por ellos» y de intentar representarlos a través de una voz que se autonombra como más racional y «evolucionada». Por desgracia, la trágica historia del Perú (Uchuraccay, dixit) ha demostrado que esos gestos no sólo han sido intentos fallidos sino, a la vez, prácticas dominantes y excluyentes: al hablar por el «otro», en realidad, los letrados hemos silenciado la voz del «otro» que bien podría haber hablado por sí mismo.

En este punto, la Comisión de la verdad comienza con un problema central (no tomado en cuenta por Paniagua y, menos aún, por el tradicional Toledo) que consiste en que en su composición no encontramos un representante directo de las víctimas, vale decir del lado más golpeado de la brutal violencia que ocurrió en el país durante las dos últimas décadas. Justamente por ello, la responsabilidad de esta Comisión de la verdad es mucho mayor y más exigente. Por ello también, todos debemos participar activamente. En ese sentido -como hace poco lo señalaba Marita Hamman- la palabra «verdad» requeriría, en primer término, de una reflexión filosófica -quizá hermeneútica- acerca de las condiciones sobre las que se produce su enunciación. ¿Quién enuncia la verdad y de quién es esa verdad?

Es decir, esta Comisión con la que, sin duda, todos debemos sentirnos profundamente comprometidos, necesita aspirar a construir una verdad, o un conjunto de verdades que tengan un carácter fundacional por su fuerza dialógica y sus afirmaciones sin titubeos. Si quiere sobrevivir dignamente esta Comisión tiene que distanciarse del Estado, pues su enunciación requiere no reproducir el típico gesto republicano con el que un grupo de criollos fundaron el país en el siglo XIX, es decir, el del habla monológica que excluyó la participación de grupos subalternos tales como los indígenas, los negros y, sin duda, las mujeres. Hasta el momento varias preguntas no enteramente discutidas a nivel público deben proponerse activamente: ¿cuáles serán los mecanismos activados por la Comisión para que sus resultados se difundan en ámbitos rurales y urbanos, escolares y universitarios, letrados y orales, masculinos y femeninos, bilingües y multilingües? ¿Cuál será su iniciativa al respecto? ¿Es esto parte de su trabajo? Algunos de nosotros creemos que sí. La propuesta de construir un Museo de la memoria en las ruinas del Banco de la Nación es muy buena, aunque tampoco es completamente suficiente. Es buena porque de concretarse nos permitiría, en tanto sociedad civil -aunque a Toledo no le guste esta última categoría-, simbolizar nuestra propia historia en la lucha por la ciudadanía y la igualdad de derechos. Un Museo de la memoria es muy necesario porque resulta urgente simbolizar contundentemente la historia de los golpes de Estado en el país para que nunca más se vuelvan a repetir, y para que los que creen (o creyeron en ellos) consigan desanimarse de una vez por todas. Un Museo de la memoria resultaría fundamental porque dicho lugar bien podría convertirse en un buen centro cultural para desarrollar ahí obras de teatro, conciertos de música, conversatorios políticos, performances orales, mesas redondas y muchas otras actividades, que organizadas -otra vez- por la sociedad civil promuevan el sentido crítico y la reflexión sobre el país.

Pero el Perú no es sólo un país de «letrados» y los resultados de la Comisión de la Verdad también deberán difundirse por otros medios. El informe final no puede quedar circunscrito a la publicación de un volumen cuya circulación, en este país, siempre será reducida. Si de lo que se trata es de intentar simbolizar bien las dos últimas décadas -una de la violencia, otra de la corrupción- para generar efectos contundentes, entonces es necesario comenzar a pensar en toda una política de difusión de sus resultados. Si al Estado actual no le interesa reflexionar sobre ello, es porque en realidad el trabajo de la Comisión le parece poco importante y, en el fondo, pretende neutralizarlo. Evitar dicha pulsión es nuestra responsabilidad como sociedad civil (tercera vez). Entonces, nuevas relaciones con los muertos, participación activa –muy activa- de las víctimas, neutralización de la manipulación estatal y estrategia que asuma la amplia difusión de sus conclusiones, son algunos de los retos centrales de la actual Comisión de la verdad. Como puede notarse, el trabajo es inmenso y de una magnitud tal que no puede titubear demasiado.

Y es compromiso de todos -y no sólo de la Comisión- involucrarnos radicalmente con lo que ha pasado. De no hacerlo, el Perú correrá el riesgo de continuar «comalizado», vale decir de que sus muertos sigan regresando y regresando infinitamente con el objeto de intentar sellar un conjunto de heridas que hoy están muy abiertas y que no sólo se encuentran inscritas en las conocidas «causas sociales de la violencia» sino, sobre todo, en la posibilidad de generar acciones concretas que todos, como comunidad nacional, como promesa, podemos emprender juntos para que ya no sean ellos, los muertos, los que continúen peregrinando, en este Perú violento, eterna e incansablemente.

Tomado de: Revista Quehacer Nro. 132 / Set. – Oct. 2001

-Pilar de Coll-

DISCURSO DE PILAR COLL EN LA ENTREGA DEL TERRENO PARA EL
MUSEO DE LA MEMORIA

Ha sido este un momento largamente esperado que recibimos con honda satisfacción al
vislumbrar la posibilidad de concretarse el proyecto del Museo de la Memoria para
honrar a todas las víctimas que nos dejó el conflicto armado interno. Pero me pregunto
por qué precisamente yo he sido invitada a decir unas palabras ante ustedes. Una razón
para esta distinción que agradezco un tanto abrumada, es el hecho de ser miembro del
Consejo de Reparaciones a las víctimas de la violencia política, circunstancia que me
permite asumir su causa con objetividad y cercanía, sumada a mi trayectoria de
defensora de los derechos humanos de larga data.

Quiero afirmar con mucha claridad que el Museo de la Memoria debe ser para todas las víctimas, sin exclusión ninguna. Construir lugares de memoria es un modo de honrar colectivamente a las víctimas e
incorporar ese legado a la comunidad, tratando de restañar heridas en una sociedad
traumatizada por la muerte, el dolor injusto, la exclusión y la desconfianza. Un lugar de
memoria es forzosamente una entidad viva que dialoga con el pasado para entenderlo y
para entendernos pero que nos sitúa de cara al futuro, a un futuro fundadamente
esperanzado, con pleno conocimiento de los efectos destructivos de los pasados
crímenes y violaciones a los derechos humanos y precisamente para que nunca más
volvamos a repetir una situación semejante. Elaborar la memoria expresa una necesidad
humana fundamental como es recuperar la identidad. Un pueblo sin memoria de su
pasado, es un pueblo sin identidad. Solo mediante una memoria compartida que no
pretenda ocultar ni las víctimas ni los crímenes pero tampoco los actos de valentía y de
heroísmo, que también los hubo, podremos enfrentar el futuro con esperanza fundada..
Para que sea posible un proceso de
colectiva. No podemos pasar por alto los hechos penosos pero hemos de sacar
enseñanzas de las páginas oscuras y dolorosas de nuestra historia e ir a las causas que
hicieron posible tanto horror y tanto sufrimiento.

Solo es posible iniciar un proceso de genuina reconciliación desde el reconocimiento y la inclusión de los históricamente excluidos, desde la verdad, la justicia y la reparación integral a las víctimas. Pero la
reconciliación es un proceso complejo y de largo plazo que no pueden llevarlo a cabo
solo los Estados –aunque tienen parte fundamental en el mismo-; se hace necesario
también el aporte de todas las fuerzas vivas de la sociedad. El Museo de la Memoria
debe ser también un estímulo y una llamada para que este aporte cristalice en una realidad
 
Al hablar de las reparaciones, no puedo dejar de hacer mención a la necesidad
impostergable de que el Consejo de Reparaciones reciba el apoyo necesario para
avanzar en la compleja tarea del la inscripción de las víctimas, condición “sine cua
non”para que estas puedan ser reparadas. Por falta de recursos económicos el Consejo
ha tenido que paralizar sus funciones en los dos últimos meses, algo que resulta a todas
luces inadmisible si tomamos en serio los problemas que afectan a las víctimas y a sus
familiares que como dolorosamente nos descubrió la Comisión de la Verdad y
Reconciliación, en su mayor parte han sido peruanos pobres, olvidados por el Estado y
por la sociedad y ausentes hasta ahora de la memoria nacional.

simbólicas, aún siendo muy importantes, no sustituyen el derecho de las víctimas a las
reparaciones en salud, educación y a otras que puedan aprobarse y a las reparaciones
económicas individuales. Son un derecho que la CVR reivindicó para ellas
Me atrevo a pedir que el Consejo de Reparaciones tenga un espacio en el Museo de la
Memoria. Será un modo más de mantenerlo vivo, visitado por todos, incluidas
primordialmente las víctimas que dejarán constancia de su terrible pasado y de sus
esperanzas de resarcimiento. Esto no es forzar el sentido de este futuro lugar puesto que
la inscripción en el Registro es ya el inicio formal de una reparación moral y simbólica
de primer orden, al reconocerlas como víctimas de la violencia,, como lo indican las
Recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

Personalmente creo en la enorme fuerza de lo simbólico y las reparaciones no son una
excepción. Las reparaciones simbólicas, entre las que se cuenta el proyecto que hoy
inauguramos, nos permiten recordar positivamente un hecho traumático y mantener un
recuerdo vivo de las víctimas, son íconos que mantienen para todos nosotros las
lecciones del pasado como parte de la memoria colectiva que ayudan a elaborar. Por el
contrario, la amnesia es enemiga de la reconciliación porque niega a las víctimas el
reconocimiento público de su sufrimiento e incita a los perpetradores a negar los hechos
y sus responsabilidades, a la vez que priva a las futuras generaciones de la oportunidad
de comprender y de aprender del pasado.

Entiendo que corresponde a la capital de Perú tomar la iniciativa en la gran tarea de la memoria y la reparación, reconociendo que Lima en algún tiempo fue indiferente, se puso de espaldas a la parte sufriente del Perú y no se sintió afectada por el sufrimiento que asolaba una parte de los que también eran y son peruanos. Como dijera recientemente José de Piérola, ha habido una vocación por la desmemoria en el Perú y es que hay tantos horrores en el pasado reciente de los peruanos que no
podemos darnos el lujo de olvidar

El Museo de la Memoria está llamado a ser un lugar de evocación y recuerdo de todos los peruanos que perdieron la vida a causa de la violencia política que asoló nuestro país en las décadas pasadas,

Muchas gracias
La falta de reparaciones, es otra forma de olvido. Y debe quedar muy claro que las reparacionesun espacio que borre distancias, fomente el proceso de reconciliación nacional, y sea un aporte a una cultura de paz. Termino con unas palabras de Martin Luther King al recibir el Premio Nobel de la Paz en 1964: “Creo que la verdad y el amor sin condiciones, tendrán la última palabra. La vida, aún provisionalmente vencida, es siempre más fuerte que la muerte”
reconciliación, es fundamental restaurar la memoriaque no admite retrocesos.

Otro lado de la resistencia.



Rocio Silva Santisteban opina....

...Yo si estoy de acuerdo con que la construcción del museo en Lima porque han sido los limeños la mayor cantidad de gente indiferente al conflicto armado. El museo llamado Lugar de la Memoria es un espacio que debe recordarnos permanentemente lo que ha sucedido: debe de ser un espacio para la reconciliación, a su vez, con historia y con presente. Que haya sido en Miraflores responde a lo que implicó en distrito por la muerte de muchos miraflorinos en el atentado de Tarata, pero obviamente Villa El Salvador o Ate hubieran sido otros dos distritos que muy bien lo pudieron alojar. En Ayacucho, en ANFASEP, ya hay un pequeño museo que conozco y me parece museográficamente muy rico para el espacio tan estrecho en el que se encuentra. Sé que se están haciendo otros en Huancavelica y en otros lugares.

Una fuente me dice: Sobre la estética, déjame decirte querida Andrea que solo hay estética donde hay armonía. Estética es similar o muy parecida a la palabra ética y aquí en nuestro país lo que menos se ha cultivado durante siglos es la ética y la estética. Si respetaran la ética no existiera la ley de Amnistía, no existiera una activa Comisión de la Verdad, donde hay realmente seres que valen la pena pero que no los han respetado para nada porque no existe ética, pero no importa.
Rocìo, a ti te parece una propuesta poco etica o en todo caso, por que plantearla desde un punto de vista estètico es antietico?

Es cierto que ética y estética están emparentadas, pero yo prefiero no desconfiar en este caso y ser optimista sobre las posibilidades de un museo. Eso de decir que en el Perú no se respeta la ética es una visión determinista que me enerva. Habrá que hacerla respetar, ¿no?

¿Cuàl crees que ha sido el papel de la iglesia catolica en todo este tema de la cultura y la matanza?
Creo que no se puede hablar de la Iglesia Católica como un todo homogéneo, hubo sectores que estuvieron apoyando a los deudos, a las madres, a quienes buscaban a sus desaparecidos y a mucha gente, desde diversos frentes, incluyendo la Comisión Episcopal de Acción Social. Y también estuvo Monseñor Cipriani del otro lado. Entonces, no hay una sola postura.

Mi fuente me dice que los antecedentes del museo son los siguientes:

El museo de la Memoria no se crea en nuestro país por una iniciativa del gobierno. Desde Paniauga hasta Alan García ese asunto han tratado de obviarlo, y si existe es por la presión internacional de la Comisión de los Derechos Humanos. Soy testigo que hace 10 años recibí Me llegó un informe de la Procuraduría de la Republica que era un mandato al gobierno de Toledo que cumpla con su promesa de rendirles un homenaje a las víctimas de los Barrios Altos. Por supuesto que logramos ubicar un lugar adecuado en los Barrios Altos y el alcalde de Lima del momento ofreció todas las facilidades para realizarlo, pero nunca aprobaron el presupuesto, a pesar de que el suscrito tenía una relación muy con el Presidente de la República. 

Por què crees que no aprobaron el oficio donde me comunicaban que debía de hacer un homenaje a las víctimas de los Barrios Altos? Por que ahora sì y lo hacen con bombos y platillos? quienes ganan realmente con este proyecto? crees que se consolide finalmente?

Obviamente se trata de un asunto de oportunidades políticas y de roches políticos: si Mario Vargas Llosa no hubiera hablado con Alan García no se hacía nada. Lamentablemente seguimos viviendo en un país virreinal donde una persona puede más que colectivos de la sociedad civil. Un solo artículo de MVLL en el circuito de diario donde publica pueden destruir a nivel internacional el enclenque prestigio de nuestro presidente.

El deporte nacional parece ser EL OLVIDO, no te parece positivo que se consolide este lugar de memoria?finalmente?

Sin la menor duda.

Què papel tiene el Estado en todo esto? El gobierno? por què es un tema tan peliagudo?
¿Es posible de que hayan intereses economicos en este proyecto? es decir, que la gente del gobierno se llene los bolsillos de dinero por esto?

Todo es posible en un gobierno aprista. Pero espero que ellos no se olviden de la cantidad de deudos de entre sus filas que produjo también el conflicto armado. Por esos muertos, deberían de mantener firme el tema del museo. Y dejar hacer, más que intervenir.

Cual es tu impresiòn personal sobre lo siguiente: En la colocación de la primera piedra del Lugar de la Memoria (LM) estuvieron mandos militares, ¿se ha disipado la sensación inicial de ese sector sobre este tema?

El tema es delicado pero yo creo, asimismo, que muchos militares honestos murieron precisamente durante el conflicto. De hecho hay policías que perdieron sus piernas. El caso de Ana Rosa Lira es paradigmático: se quedó ciega luego de un atentado de SL en que la siguieron y la ametrallaron en la combi donde estaba viajando. Es decir, no fue durante un enfrentamiento, fue con saña. Ella tiene dos hijos y tampoco puede caminar. Hay muchas personas dentrode las FFAA que también fueron víctimas. Lamentablemente, también hubo muchos victimarios que no han respondido ante la justicia. Y esos deben de responder con responsabilidad y las FFAA no los pueden encubrir.

Estamos en un año electoral, ¿qué podría significar para la continuidad del LM un triunfo como el de Keiko Fujimori?

Un triunfo de Keiko no solo es una amenaza al museo, es una amenaza a la democracia. Sería torpe que el pueblo peruano vote por ella con su proyecto de un solo punto: indultar a su papá. Sería nefasto, suicida e inmoral que ella gane.

La resistencia.


ATENCIÓN! --- TRANSCRITOS DE (PARTE DE LA) ENTREVISTA A VICTOR DELFIN

(...) Al margen de que yo opine de que se debería de haber construido en cualquiera de los lugares que te he mencionado, no hay ninguna razón para que no exista un Museo de la Memoria. Claro que debe de haber el Museo.

Bueno se supone que un Museo es una institución que no solo necesita mostrar los objetos, las fotografías, los testimonios, sino que tiene que dedicarse a la divulgación de este centro de la memoria. Con qué objeto se crea, para que la gente tome conciencia de que estas barbaridades no se deben repetir porque denigra al ser humano. Deben haber folletos, libros para conscientizar a la opinión pública. Al margen de los gastos de administración de mantenimiento y otros que seguramente creará este ente, y sobre todo sabiendo que el estado es reacio a dar dinero para este tipo de instituciones. Casi nunca se hacen sin presupuesto. Se crean pero sin presupuesto no funcionan.

 Exactamente como la creación del Ministerio de Cultura que fue un propósito de diferentes especialistas de todas las ramas del conocimiento humano, esta idea como siempre fue recortada  y la idea era la creación de un Ministerio de “Ciencia y de Cultura, pero sin embargo la recortaron, al producirse este recorte queda invalidado el proyecto y luego no hay presupuesto, y además el Ministro de Economía dice “para qué se ha creado el Ministerio de Cultura”, y si este ministro dice estas barbaridades quiere decir que el M. DE Cultura no va a tener presupuesto adecuado para incentivar y propiciar la creación en cualquier aspecto. NI científico ni cultural.

El museo de la memoria están creando el edificio donde se supone que se que van a exhibir todo lo perpetuado por los grupos subversivos, senderismo y barbaridades cometidas por las fuerzas armadas. Esas barbaridades de Sendero tienen su nombre como Puttis, y la del Glorioso Ejército Peruano, son Uchuracay, Accomarca, Soccos, etc.

Qué ha pasado con estos 2 entes recientemente creados. El ministerio de Cultura está en manos ahora de la derecha más reaccionaria, que no dijo ni se expresó durante los 10 años que nos demoramos en conseguir que se cree el Ministerio de Cultura. Cuando te hablo de derecha digo El Comercio, la banca y lo más representativo de la intelectualidad nacional por el lado de los conservadores. El Comercio es un diario que defiende desde hace más de un siglo los intereses de la banca el comercio y se ha opuesto sistemáticamente a cualquier cambio social que perturbe la economía y el status de las clases dominantes.
Dentro de sus favoritos jamás ha estado Haya de la Torre ni Mariátegui ni la izquierda, y su tarea ha sido satanizarla o absorberla. Ahí tienes al APRA que fueron perseguidos a comienzos de siglo y tratados como secta peligrosa como Sendero, y ahora son aliados con los apristas, que se han pasado de revolucionarios a conservadores. Eso por un lado y socialmente  Vargas Llosa es un defensor del neoliberalismo con ciertos matices sociales pero nada más, y de Szyszlo es un miembro más del clan del diario El Comercio. Jamás Fernando de Szyszlo ha salido a una marcha de protesta a las calles. Yo no sé de donde viene esa cantaleta de que Szyszlo es defensor de los intereses del pueblo.

Ahora bien, quienes que guardaron silencio sobre la creación del Ministerio de Cultura y que pudieran haber logrado si hubieran tenido interés desde la época de Belaunde o Bustamante. Te lo digo francamente, ni Pérez de Cuellar ni Szyszlo han visto con buenos ojos la creación del Ministerio de Cultura. Vargas Llosa dijo que si se creaba el Ministerio de Cultura debería ser supervisado por personas honorables y esto produjo la reacción de un columnista de la República, Eloy Jáuregui que dijo que el señor Vargas Llosa debe de estar muy cojudo para decir eso. Szyszlo a su vez ha mantenido una relación muy lejana con el gremio de los artistas, a tal punto que cuando se creó la asociación para la defensa de las artes visuales, para que los artistas reciban algún beneficio del mercado de la venta y de sus obras, el diario El Comercio publicó en un artículo de Szyszlo que esas regalías solo se podían cobrar en países desarrollados y que en el Perú no podía cobrarse porque no había un mercado de arte y porque esa institución se había creado para lucrar. O sea no estaba dispuesto a apoyar a esta institución que tenía una trayectoria de años en países como Francia y España.

Por último el actual Premio Nobel escribió un artículo que se llamó Gulliver en el país de los enanos, en defensa de su amigo Szyszlo, diciendo que él era el artista más grande del Perú y que todos los demás éramos ignorantes en no reconocerlo, pero parece mentira que apenas se crea el Ministerio de Cultura, estos personajes que no aportaron ni una palabra a favor de esta institución son los que actualmente lo manejan. O sea que la derecha no se duerme.

Todo este comentario tiene mucho que ver con la creación del Museo de la Memoria. Por qué el Pdte. De la Comisión de la Verdad, tan vapuleado por la derecha, militares y clero, que es la indicada para ser el director del Museo de la Memoria, Salomón Lerner, no está ahí. Porque este caballero sí ha luchado porque la verdad aparezca ante los ojos y la conciencia del pueblo peruano, y entonces lo nombran a Vargas Llosa con el antecedente de que cuando fue Presidente de la Comisión para investigar los sucesos de Uchuracay, nos hicieron tragar la versión de que fueron los campesinos quienes mataron a los periodistas y quedaron grandes dudas de esa versión, y grandes dudas de la veracidad del informe de la Comisión Vargas Llosa, porque yo no me puedo imaginar que un individuo de Ayacucho sea tan ignorante para no diferenciar entre una cámara fotográfica con un arma de fuego.

Si Vargas Llosa no aclaró bien la situación y quedaron dudas, por qué puedo creer que el puede ser un buen Director del Museo de la Memoria, cuando lo anterior me dejó muchas dudas. Y por qué Szyszlo que nadie discute su calidad de artista plástico, tengo que creer en él cuando su relación con sus colegas no es tan adecuada, podría su ego humanizarse a tal punto de entender el gran drama de la indiada peruana. Esas son las preguntas personales que yo me hago, y no estás asistiendo en estos días Andrea al espectáculo de desacreditación que han querido hacerle al Juez San Martín que tuvo el coraje de condenar a Fujimori a condenarlo nada más, porque en realidad el abominable personaje está casi en una cárcel virtual, donde hace lo que le da la gana, se reúne con su gente, prepara la candidatura de su hija Keiko, está tratado como príncipe con la anuencia del actual gobierno y de la opinión de los que quieren aun ver en Fujimori al gran estadista a pesar de sus crímenes, robos y cinismo.

Y no acabas de leer los periódicos de que en San Isidro el alcalde y sus asistentes, vetan una exposición que no tiene nada de violencia ni de provocación que se llama “La Chalina de la Esperanza” (una huachafería más), y donde está nada menos que la hija del premio Nobel a quien conozco desde antes de que naciera y que ahora deviene en defensora de los derechos humanos. Es decir la defensa de los derechos humanos se va a convertir en un evento social, y Morgana en una de las grandes defensoras de los derechos humanos. Con todos esos matices yo creo que todavía el propósito del museo de la Memoria está bien verde para que cumpla su cometido, y también piensa qué hace el señor Giampietri de Vicepresidente de nuestro país cuando su trabajo es precisamente desde ese poder, obstruir cualquier intento de que se sepa la verdad específicamente de las matanzas de los penales, porque fue La Marina la que se encargó de masacrar a esa cantidad de seres humanos, culpables o no, pero que no merecían ser muertos como animales.

El tema es bien peleagudo y todas las maniobras y alianzas del Apra son para exculpar a Alan García de su responsabilidad con estas matanzas. Esas son todas las dudas que tengo por el momento. Tú sácale partido a estos testimonios que no son jalados de los pelos. Todo lo que te cuento lo puedes ver en los diarios, testimonios escritos que no son suposiciones ni inventos a los que recurro para justificar mis dudas.

Así como el homenaje a los Barrios Altos que me fue encargado en la época de Toledo y que la Procuraduría me pidió que lo haga, todo pasa por Economía en nuestro país y el Ministro es obvio que haya dicho que no tiene el dinero ni prioridad para hacerlo. Pero resulta que esto no lo decide el gobierno peruano. El gobierno tiene que cumplirlo porque es un mandato de la Comisión Internacional de Derechos Humanos con sede en Costa Rica, y que si no lo hacen el Estado debe pagar una fuerte suma, pero como el dinero no sale del estado sino del pueblo, aguantan todo lo que pueden para inventar escusas tratar de buscarle 3 pies al gato, esperar un cambio de  gobierno, etc.

Estas resoluciones no las da el Gobierno de ningún país, en este caso el Perú, las da la Comisión Internacional de Derechos Humanos de Costa Rica, que es una comisión supra estatal y que tiene mucho poder. Y a la larga tienen que cumplir con este mandato, pero tienen que pagar sumas muy fuertes por las demoras pero al final los que pagamos el pato somos los ciudadanos: El Homenaje a los desaparecidos de La Cantuta se hará algún día de todas maneras, pero lo harán cuando les dé la gana los gobiernos que han cometido estos abusos, porque son crímenes que no prescriben.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Fuente: Jorge Zavaleta, colaborador de La Primera, estudiante de PhD de la Universidad de Pittsburgh

El Lugar de la memoria no debe ser un escenario estático. A través de él se podrá juzgar los males del centralismo, racismo, corrupción que son lacras tan graves que capitalizan la violencia. Las lecciones existen.

Por ejemplo, en Huanta ya funciona una Casa de la memoria. Es un inmueble antiguo cedido por una familia de prósperos empresarios que viven en Lima. Esa Casa es concurrida no solo por turistas acuciosos sino por pobladores de zonas más alejadas, donde nunca llegó la Comisión de la Verdad. Es un lugar donde se muestra la muerte y la vida. Imágenes de dolor y llanto en una sala, y en otros ambientes, oportunidades de capacitación en actividades productivas, utilizando los recursos de la zona.

Pero allí no empieza ni termina el drama del Perú. Los testimonios de los familiares de las víctimas de la violencia indican que aún siguen esperando las reparaciones no solo individuales sino comunales. Los planes para el desarrollo de los derechos humanos han quedado solo en el papel. Un Lugar de memoria es el comienzo de una nueva etapa que debe experimentar el Perú.


Centrandonos en EL lugar de la memoria (Lima)
Conforme avanza ampliará también el debate sobre los derechos humanos.  La propia  Comisión de la Verdad y Reconciliación recomienda que el Lugar… ayudará a dignificar la memoria de las víctimas, permitirá  comprender críticamente los extremos de los que han sido capaces los peruanos para que  nunca más vuelvan   a caer en los abismos de la intolerancia, la violencia y la negación de la dignidad de la vida humana.

Fernando Carvallo, señala que los Derechos Humanos son una contribución histórica de la Ilustración, de su énfasis en la tolerancia y de su exploración de la condición humana. Los movimientos socialistas aparecidos a lo largo del siglo XIX orientados a combatir la desigualdad en las sociedades y a diseñar una manera radical de cambiarlas,  también han cambiado sustantivamente después de la caía del Muro de Berlín.

A nivel latinoamericano, nadie ha caracterizado seriamente al “Che” Guevara como terrorista, señal inequívoca de la diferencia espontánea que existe entre el tipo de violencia guerrillera que él encarna y el terrorismo practicado en el Perú desde 1980.

Contrariamente a los voces de la no conveniencia de  edificar un Lugar de la memoria mientras persistan remanentes de violencia,  ahora se puede afirmar el significado positivo de los diversos memoriales de las víctimas del nazismo, del racismo, de la violencia contra las mujeres y de la homofobia.

Por qué en Lima.  Esta es una tesis que pretende minimizar impacto de la violencia y limitar su significación a nivel local. La violencia de los años 80 y 90 afectó principalmente regiones rurales y población pobre y quechua-hablante,  su generalización amenazó al orden democrático en su conjunto. Cuando estalló la violencia en la calle Tarata, de Miraflores, recién, gran parte de la ciudadanía, percibió que la violencia es una amenaza latente, frente a la indiferencia política y social.

"Mano negra..."

Sobre el Museo de la Memoria, sé que ahí hay mano negra y probablemente eso sea solo un saludo a la bandera y que va a demorar para convertirse realmente en lo que tiene que ser, porque en nuestro país mirarse al espejo es una condición nacional, muy pocos reconocen sus errores, muy pocos piden disculpas, muy pocos piden perdón, de modo que con esa mentalidad es muy difícil pensar que el Museo de la Memoria va a ser realmente el Museo de la Memoria...

Víctor Delfín.

El lugar...

http://www.lugardelamemoria.com/

Este es un espacio alternativo y crìtico que vale la pena visitar.
Esta es una fuente importante para recordar debates, propuestas, (mentiras), elecciones, bailes políticos, etc.

Ese par....

Barclay & Crousse

Sandra Barclay y Jean Pierre Crousse son dos arquitectos egresados de la Universidad Ricardo Palma quienes realizaron estudios en Francia e Italia respectivamente obteniendo sus títulos en ambos países. Fundaron el estudio Barcaly & Crousse en Paris en 1994 y desarrollaron paralelamente sus actividades en Francia y Perú. Este joven matrimonio ha ontenido diversos premios internacionales como el Record Houses Award (2004) de la revista Architectural Record, el accesit de la mejor obra construída de la IV Bienal Iberoamericana de Arquitectura (2004), las menciones del premio Emerging Architecture (2001 y 2003), otorgadas por la revista inglesa Architectural Review, el premio a la Calidad Arquitectónica 2008 del Colegio de Arquitectos del Perú, entre otros premios nacionales e internacionales. Actualmente combinan su labor profesional con la docencia en la Universidad Católica del Perú. Ellos han obtenido el primer puesto en el concurso, propuesta a construir que presentamos a continuación:

LUGARES PÚBLICOS: DEL ESPACIO CÍVICO AL ESPACIO DE REFLEXIÓN
Barclay & Crousse El terreno es nivelado en andenes para formar un casto espacio cívio llamado "Explanada de la Reconciliación". El suelo está construído por la misma materialidad de los acantilados y del edificio, , puntuando por cañaverales de carrizo, como recuerdo de la vegetación oriunda de ésta y otras quebradas de la Costa Verde. Desde este espacio público el edificio muestra su carácter institucional. El recorido museográfico culmina en un segundo espacio semipúblico llamado el "Lugar del Congojo", el lo alto de la edificación. El suelo en gradería con parapetos horizontales permite descubrir paulatinamente el horizonte y finalmente la bahía de Lima. En este espacio de reflexión e instrospección se propone un quipu moderno que materializa la memoria del ser querido ausente, en un intento por complementar la historia de esos años con la presencia del objeto que activa el recuerdo, o símplemente como medio de comunión con el difunto, costumbre muy arraigada en la mentalidad andina.

EL RECORRIDO MUSEOGRÁFICO
El ingreso inicia a nivel de la "Explanada de la Reconciliación· y de la Breca o Quebrada. El recorrido se realiza por medio de una rampa ascendente, accesible a las personas discapacitadas.
A lo largo de dicha rampa se desarrollan las salas de exhibición constituidas por volúmentes volados sobre la sala de exhibiciones temporales y la biblioteca, formando fallas o grietas que hacen alusión a las profundas brechas sociales que dieron origen a la violencia.

El recorrido termina en la Sala de los Recuerdos, en lo alto del edificio. Desde ahí se accede al "Lugar del Congojo", culminando con el (re)descubrimiento del horizonte y la bahía de Lima, para proseguir hacia la ciudad, en caso de los peatones, o bajar en ascensor al parqueo, si se llegó en vehículo privado.

UN EDIFICIO SENSIBLE AL LUGAR: COBIJANDO EL RECUERDO
Barclay & Crousse En un contecto rodeado de vías de alto tránsito y elevados niveles de contaminación sonora, se propone un edificio que se protege del caos vehicular para abrirse hacia el farallón , apropiándoselo.
El material de cerramiento del edificio, paneles prefabricados en hormigón armado con cantos rodados, geometriza la materia del acantilado para convertirlo en un "farallón construído"
El edificio, opaco hacia el Norte, se abre hacia el Sur con grandes superficies vidriadas aprovechando la buena orientación y la protección del ruido. Estos ventanales generan vistas sobre el farllón , enmarcándolo e integrándolo conceptualmente a la exposición.


Especial en ARKINKA revista de Arquitectura "Donde habite el recuerdo"

Pinche aquì:





Otros "Lugares/Museos" de la memoria

EL MUSEO DE LA MEMORIA EN ROSARIO, ARGENTINA.
Màs detalles: http://www.museodelamemoria.gov.ar/

En 1996, representantes de diferentes Organismos conformaron la primer Comisión Pro Museo creada a instancias del Concejo Municipal. Dos años más tarde, un 26 de febrero de 1998, el mismo Concejo Municipal dictó la Ordenanza Nro. 6506 a través de la cual se creó el Museo con la conformación de una Comisión Directiva y la asignación de un lugar provisorio de funcionamiento. En diciembre de 2002 se concretó la designación de su primer Director, elegido por concurso público ante un jurado conformado por autoridades municipales y del campo de los Derechos Humanos.

El Museo de la Memoria de la ciudad de Rosario es el primero de Argentina reconocido de interés nacional y uno de los primeros de América Latina que trabaja sobre las causas y consecuencias del accionar del Estado terrorista.A lo largo de estos años, nuestro Museo ha logrado configurarse como una institución referencial en la temática de la memoria y los Derechos Humanos. Esto se evidencia en los convenios y acuerdos de colaboración suscritos con instituciones académicas del país , así como también con otras instituciones que trabajan en diferentes lugares de América latina y Europa en pos de la reconstrucción de las memorias de períodos post-genocidas

SUS OBJETIVOS

MUSEO DE LA MEMORIA EN SANTIAGO, CHILE.

Se ha inaugurado en Chile el Museo de la Memoria, lugar donde se recogen testimonios, fotografías y documentos de las víctimas de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

 
Chile es, desde este lunes, uno de los pocos países que cuenta con un Museo de la Memoria. Es un dato que llama la atención, si tenemos en cuenta el elevado número de conflictos, dictaduras, guerras y períodos negros que ha vivido la Humanidad hasta nuestros días. El debate se establece entre quienes consideran que es mejor pasar página y no recrearse en el horror del pasado y quienes opinan que debemos recordar la historia para no cometer el error de repetirla.

El abogado Roberto Garretón, especializado en derechos humanos, tiene clara la respuesta a esta disyuntiva, y así lo dice en entrevista con Radio Nederland: “Lo terrible que hay que recordar para siempre son las cosas horrorosas que causó el ser humano a otros seres humanos, eso no se puede olvidar, porque establece un quiebre del pacto social demasiado profundo, establece un límite moral entre quienes estuvieron de un lado con quienes estuvieron del otro lado”.

Detalles:
http://www.museodelamemoria.cl/

Parque Bicentenario y Museo de la Memoria, Medellín, Colombia
En conmemoración de los 200 años de independencia de Colombia, se propone desarrollar un proyecto urbano Arquitectónico que genere un impacto social, ambiental y espacial en un sector que a través de los años fue deteriorándose por la invasión de viviendas no planeadas y la mala utilización de los recursos naturales.
El proyecto hace parte del plan maestro del PUI Centroriental, ubicado en el entorno del barrio Boston en la comuna 10 de Medellín, entre las carreras 39 y 36 con calle 54 (caracas) y calle 51 (la playa). Su criterio de emplazamiento responde a la necesidad de recuperar un elemento Histórico y natural como la Quebrada Santa Elena, fuente hídrica importante para la memoria colectiva de los habitantes, donde se genero el primer asentamiento que dio como origen a la ciudad y que pretende ser el eje estructurante del proyecto recuperando el valor histórico que algún día tuvo.
EI Proyecto plantea un área de nueva intervención en espacio público de 21.620 m2, a través de los cuales se busca la recuperación del espacio físico y ambiental de la Quebrada Santa Elena haciendo una considerable siembra de flora nativa, diseño paisajístico, consolidando el sector como una nueva zona de recreación y esparcimiento lúdico, acompañado de un teatro abierto en grama natural y de una pantalla digital interactiva de agua. Sera el inicio y el proyecto detonante de la recuperación ambiental y espacial de la quebrada como eje estructurante de espacio público.
Al interior de esta propuesta se inserta un equipamiento cultural de 3.800 m2 llamado ¨Museo Casa de la Memoria¨, que busca consolidarse como un lugar de conmemoración a las víctimas de la violencia, promoviendo en sus recintos espacios que posibilitan la reconstrucción y difusión de la memoria histórica con exposiciones museográficas, con el objetivo de transformar hechos violentos en aprendizajes sociales. Es una excusa para encontrar en esta ciudad un espacio en donde los ciudadanos nos encontremos para revisar nuestra historia y ser capaces de hacer el tránsito de la oscuridad de la muerte que recorrió nuestras calles por varias décadas, a la luz de la esperanza por lograr vivir frente una ciudad que se construye con nuevos espacios para su vida.
A partir de esta primicia, el edificio se desarrolla como un Túnel, de recorrido descendente, que pretende generar en su recorrer sensaciones de esta transición de la oscuridad a la luz, apoyadas con guiones museográficos y educativos, itinerantes y permanentes, que contaran historias de nuestro conflicto que se ha extendido por más de 40 años.
Su programa se desarrolla en tres niveles, siendo el nivel intermedio (N 0.0) el que albergue el acceso, las taquillas y dos grandes salas de exposición divisibles dependiendo de los guiones museográficos a exponer; un nivel superior (N +4.00) donde se ubicara el Centro de Documentación , Archivo y espacio para consulta; y un nivel inferior ( N-5.00 y -6.50) donde se establecerán talleres educativos, un auditorio para 270 personas, Oficinas administrativas, Galería Infantil, Galería 3 o de salida, La Sala de Reflexión, Restaurante, tienda y Zonas técnicas.
La estructura será mixta, pórticos y losas de concreto que albergaran el programa, envueltos por un esqueleto metálico que conformara la envolvente en fachadas y cubierta del edificio. Es una gran piel plegada, imagen unificada del edificio, que alberga acciones pasivas, como una cámara de aire para el control térmico, una adecuada ventilación natural para evacuar el aire caliente contenido en la cámara, disposición de vanos profundos en ángulo para evitar la incidencia directa del sol y lucernarios compuestos con la geometría del edificio para una adecuada iluminación con luz natural indirecta.

  • La preservación de la memoria de lo ocurrido en nuestro país durante los años de la última dictadura militar, trabajando para evitar que el olvido se lleve consigo la atroz verdad de los campos de concentración, la desaparición forzada de personas, la apropiación de niños y la tortura, prácticas aberrantes que fueron naturalizadas por el Terrorismo de Estado.

  • El desarrollo de actividades investigativas y educativas tendientes a generar conciencia no solo de la dimensión trágica de lo ocurrido en el pasado sino también para advertir en este presente la existencia de situaciones históricas y sociales que merecen y exigen de nuestro compromiso sensible y humano.
  • La construcción de puentes que promuevan el diálogo intergeneracional y sean de utilidad para hacer del pasado un territorio de constante interrogación y aprendizaje para que aquello que nos sucedió, no nos vuelva a suceder.
  • El fortalecimiento de los valores de la libertad, la justicia y la dignidad humana, valores que fueron vulnerados por la dictadura, indispensables para la construcción de cualquier comunidad democrática.
  • La comunicación permanente con la literatura y el arte, en todas sus formas porque sus representaciones y poéticas son el vehículo más eficaz de comunicación de las terribles verdades de nuestra historia contemporánea.

A quién está dirigido

  • A los participantes activos y sobrevivientes; acompañando sus esfuerzos y virtudes humanas con la convicción de que la experiencia histórica por ellos vivida es un elemento fundamental para construir las bases de la sociedad futura.
  • A las personas que no han podido contar lo que les pasó, lo que vieron, lo que vivieron, y así brindar un espacio que les permita salir del silencio. Reivindicando el derecho a la palabra y a ser escuchados como modo de pertenencia e inclusión social.
  • A los que quieren saber; narrando y reconstruyendo episodios de la historia colectiva de los años de la última dictadura que no siempre son abordados con rigor y sistematicidad por el resto de las instituciones públicas en general y educativas en particular.
  • A los incrédulos; mostrándoles que tales cosas sucedieron, que tales personas existieron y que tales acontecimientos tuvieron lugar en un tiempo dado.
  • A los indiferentes; poniéndoles en evidencia el proceso de pérdida de libertades y de valores éticos y morales que significó para la sociedad en su conjunto la implementación del Terrorismo de Estado.

Yuyachkani




una mirada....a los artistas de la memoria.
 
En julio del 2000 Yuyachkani presenta una producción híbrida entre la instalación plástica y la acción escénica. Hecho en el Perú, vitrinas para un museo de la memoria, fue una creación instalada en las galerías de un centro comercial de Lima, en el corazón de la ciudad, en plena crisis del espectáculo fujimorista y en diálogo con la 'teatralidad' de su gesticulación política. En esta instalación se condensaban varias experiencias del grupo: las acciones callejeras, las confrontaciones de algunos personajes en los escenarios sociales y el encuentro con artistas del performance art.
 
Esta teatralidad desplegada como "política de la mirada", instalaba otras formas de expectación y convivio: espectadores inusuales, transeúntes de la zona céntrica, fueron confrontados por las bizarras imágenes exhibidas en las vitrinas, en un ambiente de feria. Fuera de los espacios seguros, los actores no representaban, sino accionaban como "entes liminales" que generaban performances individuales, transformando el evento en una especie de collage escénico. Explorando los dispositivos mediáticos, las vitrinas funcionaban como pantallas vivas donde se carnavalizaba el espectáculo nacional, exhibiendo como números de feria los sucesos de la alta política, en una apropiación kitsch de mitos nacionales y reelaborando figuras del imaginario popular
Ileana Diéguez, CITRU

Otro (pequeño) desacuerdo


Se dice en la página del Lugar de la memoria lo siguiente:

"El sitio destinado a albergar el proyecto se caracteriza por su gran potencial paisajístico, al borde del acantilado de Lima, y por la insuficiente capacidad portante del suelo, dado que está constituido de relleno sanitario. Estas dos características, una muy positiva y otra muy negativa, constituyen, junto con el programa, el punto de partida de nuestra reflexión proyectual.

Los arquitectos ganadores de este concurso opinan lo siguiente:
Los visitantes transitarán desde los espacios más bajos, donde se pone el acento en la tragedia vivida y en los que no se ve sino el farallón, hasta los más altos, que se abren al cielo y el mar y subrayan la idea de reconciliación y liberación, explicó Barclay.

Según ella, falta todavía el estudio técnico de suelos que definirá cuán profundos deben ser los cimientos, pero calculó que el proyecto puede superar ligeramente los tres millones de euros (4,05 millones de dólares) inicialmente presupuestados para el edificio.

Los arquitectos ganadores también opinan lo siguiente:
El Lugar de la Memoria ayudará a dignificar la memoria de las víctimas, permitirá comprender críticamente los extremos de los que han sido capaces los peruanos para que nunca más vuelvan a caer en los abismos de la intolerancia, la violencia y la negación de la dignidad de la vida humana.
 
DESACUERDO:
VICTOR DELFIN OPINA LO SIGUIENTE:
 
En primer lugar el lugar de la memoria estaba debería de haber estado en la sede de lo que fue el Banco de la Nación, cerca de la Plaza San Martín, donde murieron carbonizados unos inocentes guardianes por efecto de una bomba colocada por los esbirros de Fujimori y Montesinos; el efecto que produjo ese destrozo era tan impactante como si hubiera caído una bomba de un bombardeo Nazi. Los estragos que se produjeron eran tan fuertes que no se necesitaba argumento alguno ya que con solo ver el efecto, era suficiente para rechazar el grado de desconsideración por el ser humano que tienen los gobiernos totalitarios.

Hay muchos lugares del Perú en donde se podría haber instaurado el lugar de La Memoria: puede haber sido Acomarca, el Cuartel de los Cabitos en Ayacucho, Uchuracay, Soccos, en fin, porque la barbaridad ha sido más en el centro de nuestro país que en la costa y en la selva.
 
En segundo lugar: Sobre la estética, déjame decirte querida Andrea que solo hay estética donde hay armonía. Estética es similar o muy parecida a la palabra ética y aquí en nuestro país lo que menos se ha cultivado durante siglos es la ética y la estética. Si respetaran la ética no existiera la ley de Amnistía, no existiera una activa Comisión de la Verdad, donde hay realmente seres que valen la pena pero que no los han respetado para nada porque no existe ética, pero no importa.

El museo de la memoria no es un Museo de Arte ni es un museo para las musas, no es el Panteón, es un lugar donde de solo verlo debería uno sentir escalofríos por lo repugnante de las actitudes del ser humano y ahí deberían estar todas las expresiones del terror, del dolor y de la miseria desencadenada por la brutalidad de sendero y la represión  de las fuerzas amadas y el silencio de la iglesia católica.